Beneficios del maní

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Más que un buen bocadillo para disfrutar en la mesa del bar, los cacahuetes pueden hacer mucho bien y aún así ayudar a tejer. Hay varias razones para mantener el grano en el menú, pero es necesario evitar las exageraciones, ya que cada 100g de maní tiene casi 600 calorías. Si se consume en una dieta bien balanceada y en cantidades controladas, el maní se convierte en un gran aliado de la buena salud.

La composición del maní es rica en grasas insaturadas, proteínas vegetales, fibras, minerales, vitaminas y polifenoles, los antioxidantes ayudan a limpiar los radicales libres del cuerpo. En la práctica, estas propiedades nutricionales sirven para combatir el envejecimiento de las células y dar más energía y disposición a la hora de realizar ejercicios. También reducen el riesgo de lesiones y la fatiga muscular.

Comer unos 40 gramos de maní al día le ayuda a perder peso. Puede parecer extraño ya que la comida es bastante calórica, pero la explicación está en las grasas insaturadas y la vitamina E, nutrientes esenciales para controlar el apetito.

La gran cantidad de fibra presente en el maní da una sensación de saciedad y con esto, el hambre tarda en aparecer de nuevo. Por lo tanto, los cacahuetes son una gran opción para los bocadillos entre comidas.

Además de consumir cacahuetes como aperitivo, otras formas de añadirlos a su dieta son usar aceite de cacahuete para sazonar ensaladas y usarlo para preparar salsas u otros platos. Pero tenga cuidado: asegúrese de que no tiene alergia a los alimentos antes de comer.

La alergia al cacahuete es una de las alergias alimentarias más comunes. Al consumir alimentos tanto de forma natural como en productos derivados, el maní puede causar reacciones que van desde graves hasta mortales.

En la mayoría de los casos, la reacción alérgica surge en forma de cambios en la piel, hinchazón. En los casos más graves, existe el riesgo de un choque anafiláctico, que lleva al individuo a tener dificultad para respirar e incluso puede causar la muerte.

En este caso, la solución es sustituir el cacahuete por otros alimentos oleaginosos como las nueces, las nueces de Brasil o las almendras. Tienen características similares y también son muy sabrosas.

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