Cómo lidiar con el dolor ante una muerte

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Hablar de la muerte es siempre un tema difícil, sobre todo en una sociedad que sueña cada vez más con la eterna juventud (tratamientos estéticos), además, por supuesto, de las nuevas tecnologías en medicina. Luchamos e ignoramos la muerte y olvidamos que es un proceso natural de la vida y que todos, sin excepción, pasarán.

En las sociedades antiguas, la muerte era común, los niños morían de enfermedades que ahora están erradicadas, y los adultos jóvenes morían de una simple apendicitis. Por supuesto, las familias eran más numerosas, los vecinos estaban más cerca y las ceremonias funerarias se celebraban en casa.

La familia ha cambiado y disminuido, podemos usar los grandes centros como ejemplo, donde las parejas eligen no tener hijos o tener uno solo. Ya no tenemos tiempo para sentarnos en la acera con nuestros vecinos para hablar, pero ni siquiera tenemos tiempo para conocer a nuestros vecinos. Así, nuestro amor se dirige a unos pocos, y cuanto menos tengamos, mayor será el dolor de la pérdida.

Las 5 fases del duelo

Perder a alguien duele (mucho), la sensación es que nuestro corazón se desgarrará, se detendrá y no podremos seguir adelante. En este momento estamos en shock y no es posible ver una salida a tanto sufrimiento y por eso es importante aceptar el dolor y experimentarlo (llorar, lamentarse, gritar, etc.) y no «esconder» o «amortiguar» los sentimientos, porque en algún momento saldrán. El shock es la primera de las 5 fases del duelo, las otras son:

  • Negación: Es un mecanismo de defensa de la persona que la lleva a no creer o no querer creer lo que pasó. Normalmente la persona utiliza expresiones como «No creo que me haya pasado esto», «no puede ser posible». La impresión es que el muerto entra en cualquier momento por la puerta.
  • Culpa: Este es un sentimiento muy común. La gente comienza a pensar en todo lo que podrían haber dicho o hecho para detener esta muerte.
  • Depresión: Etapa en la que se producen cambios repentinos de emociones (crisis de llanto, momentos de depresión, ira, aislamiento). Aunque preocupante, es una fase esencial para que la persona haga un análisis más franco de lo ocurrido.
  • Aceptación: Aquí es donde la persona comienza a ser consciente de lo que ha sucedido y se prepara para volver a sus actividades.

Aunque cada persona afligida pasa por estas cinco fases, cada una tendrá su propia reacción y tiempo. Es importante decir que la muerte no sólo trae consigo la pérdida de un ser querido, sino de todos los contextos en los que vivió, como las tareas domésticas, los pagos, las caminatas, etc.

Es común encontrar viudas que nunca han estado en un supermercado o que no saben la contraseña de la tarjeta bancaria, porque esa era la atribución del marido fallecido. Por lo tanto, la muerte siempre trae un nuevo comienzo donde uno debe aprender sin la ayuda de la persona que se ha ido.

En muchos casos el dolor de la pérdida se ve agravado por la existencia de algún tipo de conflicto, donde no había buena convivencia. Es una situación muy delicada, porque normalmente un simple «lo siento» resolvería la situación.

Cómo superar una pérdida

Por supuesto, el dolor de la pérdida siempre existirá, pero debo estar de acuerdo con la canción «Pais e Filhos» de Renato Russo, donde dice que «hay que amar a la gente como si no hubiera mañana», porque el cuidado y el respeto durante la vida te ayudarán a experimentar la muerte de una manera más serena, sin el peso y la culpa de lo que no se hizo o de lo que se habló mal.

Además, es necesario aceptar y hablar de la muerte y esto incluye tener independencia y no dejar la vida en manos de la otra persona (bancos, compras, etc.), mayor es la dependencia, mayor es la dificultad de reanudar la vida; hablar de muerte cerebral y donación de órganos (muchos órganos no son donados y muchas otras vidas se pierden porque simplemente no se habla de ello); informar a otras personas de seguros de vida, pertenencias, etc.; no dejar los planes y sueños para más tarde y etc….. Cuanto más hablemos y resolvamos los problemas mientras estemos vivos, más muerte natural habrá cuando llegue.

Por lo tanto, podemos decir que no hay ningún remedio milagroso que nos ayude a superar una pérdida, la única solución es afrontarla y construir gradualmente una nueva historia, sin culpa ni remordimiento.

El tiempo se encargará de traer una nueva tienda en el barrio, un nuevo amigo, una nueva ropa, un nuevo corte de pelo, un nuevo trabajo, nuevas experiencias y así la vida sigue su curso natural, sin olvidar por supuesto los buenos recuerdos que la persona dejó.

«El dolor es soportable cuando podemos creer que terminará, no cuando fingimos que no existe.» (Allá Bozarth-Campbell)

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