Identificar conductas de autosabotaje

autosabotaje

Vivimos en un mundo real, y siendo personas reales es imposible obtener resultados matemáticos, porque nuestro cuerpo, nuestro deseo, no funciona de esta manera. En este movimiento inmediato en el que vivimos, muchas veces nos obligamos a dejar de comer y esperar una pérdida de peso significativa, porque sólo así nos sentimos realizados. Muchas veces todavía frustrados, como si perdiéramos mucho más de lo que nuestro cuerpo puede sostener.

No aceptamos la idea de una pérdida saludable, en la que tenemos que participar activamente en el proceso, porque nos enfrentamos a nuestra impotencia, al miedo de no ser capaces de hacer frente a los éxitos y los errores, pero lo importante es nuestra capacidad de levantarnos y seguir por el camino.

Muchas personas ven la caída como un abandono de la meta, pero nosotros podemos verla como un nuevo ciclo de adelgazamiento. Lo que despreciamos es nuestro aprendizaje, porque si sabemos que una determinada situación o alimento nos hace perder el control y tropezar, ¿por qué no evitarlo?

De esta manera, el sabotaje está presente, y lo usamos cuando nos conviene. Por eso cuando caemos, nos quedamos en el suelo, aplastados, lambuzados de calorías, inmersos en la tristeza y la culpa.

Tratar de cambiar el enfoque es esencial, porque hemos caído, y debemos levantarnos y seguir otro camino. Hay caminos en nuestras vidas que nos hacen sentir seguros, donde nuestra autoestima se fortalece, por lo que elegimos una dieta y un estilo de vida más saludable.

A continuación se presentan algunos consejos que conducen al sabotaje:

El pesaje diario puede tener el efecto contrario en lugar de ayudarle a perder peso. Tenemos que tener en cuenta cuánto bebemos durante el día, si está o no cerca del ciclo menstrual, cómo funcionan nuestros intestinos, el peso de los alimentos que comemos. Finalmente, hay muchas posibilidades que irán regulando nuestro peso diario, siendo inútil someterse a este estrés. Esto sólo aumentará la ansiedad y, en consecuencia, el deseo de comer más.

El hábito de pellizcar los alimentos durante la preparación de la comida puede aumentar enormemente su peso corporal. Aquellos que comen pequeñas porciones de comida varias veces al día comprometen la saciedad, ya que aquellos que tienen este comportamiento nunca tienen suficiente hambre para comer una comida, ni tampoco tienen suficiente hambre para rechazar las famosas golosinas.

Este modelo alimentario genera una falta de saciedad crónica y la ingestión de grandes volúmenes de pequeñas porciones de alimentos que, sumados, producen muchas más calorías que las que se consumen en las comidas convencionales y adecuadas.

Muchas personas reportan que no se dan cuenta de cuánto han comido durante el día, comen distraídos. Esta forma de comer es de hecho una asociación con el sabotaje, porque cuando se desconectan del proceso la culpa desaparece, siendo entonces liberados de la carga de la culpa por lo que ingirieron en exceso.

Una manera efectiva de resolver esta situación y no engañarse es hacer un diario de comidas, porque de esta manera se registrará todo lo que se ingiere durante el día, pudiendo ver concretamente dónde están los errores cometidos. Vale la pena comprar un cuaderno para llevar dentro de la bolsa (junto a un bolígrafo), haciendo de este accesorio un aliado en la pérdida de peso.

Cuidando la dieta durante la semana y el fin de semana – ¿Quién no ha vivido o pensado de esta manera en algún momento de su proceso de pérdida de peso? Este es uno de los errores más comunes en la reeducación alimentaria. La alimentación sana debe ser continua, y cuando nos proponemos perder peso, entonces sí, debemos enfrentarnos a una regla básica. Comer correctamente todos los días, respetando la calidad y variedad de los alimentos, y el intervalo cada tres horas es esencial para perder peso.

Esto no significa que no podamos permitirnos un postre, o una masa que te guste, pero no debe liberarse en general, porque lo que se pierde durante la semana se recupera rápidamente en un fin de semana, reduciendo el proceso de reeducación.

Esta historia de ayuno, al contrario de lo que mucha gente piensa, retrasa el metabolismo, las funciones se vuelven más lentas, nuestros intestinos se atascan, y hay un número de deficiencias nutricionales.

Como nadie puede ayunar durante mucho tiempo, porque el hambre aumentará gradualmente, el cuerpo exigirá una compensación después de un largo período de privación y aprovechará todo lo que ha estado faltando hasta ahora para reemplazar sus pérdidas, lo que significa que engordará. El organismo que aprendió a vivir con muy pocas calorías almacenará todo lo que llega a más y almacenará este exceso en forma de grasa.

El uso de laxantes, diuréticos e incluso vómitos autoinducidos es riesgoso y no tiene efectividad en la pérdida de peso. A menudo notamos que el sujeto cree que puede eliminar todos los alimentos ingeridos con el uso de estos métodos, y utiliza la purga como una forma de compensación, como si con este comportamiento realmente eliminara no sólo la gran cantidad de calorías que ha ingerido, sino que también redujera su culpa.

Este ciclo se convierte en una rutina, y cuando el sujeto se propone romper con estas conductas, termina frustrado, se siente humillado y termina reiniciando un ciclo bulímico, estableciendo así una enfermedad que requiere tratamiento psiquiátrico, psicológico y nutricional.

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